La campaña a las elecciones para elegir diputados a las cortes del día 9 de marzo está de lo más entretenida. La falta de un debate serio de propuestas programáticas y de futuro, se suple con el interés que suscitan las declaraciones de unos y de los otros.
Si bien es verdad que a los periodistas les dejan poco o ningún recorrido en los debates o en los mítines, a sus mordaces preguntas, también es verdad que estamos muy artos de escuchar a más de un periodista.
Hay pocas ideas nuevas, pero hay muchas estrategias, se habla más de corbatas, trajes y telegénica que de propuestas electorales.
Los partidos fichan a destacados profesionales en telegénica (vender y presentar propuestas en televisión), y se olvidan o no quieren reforzar los aspectos ideológicos en los programas. Les espanta meterse en temas como una nueva ley de plazos en el aborto, una ley que garantice una muerte digna.
Nos cuentan cuentos de niñas para niños, nos idiotizan envolviendo en fabula la realidad cotidiana, el individuo/a a de conseguir sus más altas metas, que son estudiar y trabajar. La nación el estado renuncia a plantear retos o logros (así no defraudara a nadie pues no hay compromisos incumplidos), el individuo ha de tener el sueño y la satisfacción de conseguir lo que ya tiene.


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