¿Mercado?, ¿Feria? ¿Acto cultural?, ¿Feria de pasteles y bisutería? ¿Feria de disfraces?

    La respuesta a todas estas preguntas es lo de menos, el matiz, el color, el sabor, la imágenes que se le han de quedar a los visitantes del evento patrocinado por el ayuntamiento (esto quiere decir pagado por todos), es “lo medieval” el medioevo, el poder feudal.

    Y lo medieval, después de asistir a varias ferias medievales es un colash de artilugios de tortura, te moruno, animales de granja autóctonos, y un sinfín de puesto de bisutería y productos regionales que podrían estar expuestos en cualquier feria sea o no sea medieval.

      Para mi la feria siempre ha estado falta de un modelo que no de un nombre. Frente al pabellón de deportes, frente al ayuntamiento, siempre a resultado algo incomodo ubicarla, no tanto por la posible falta de visitantes sino por lo que yo entiendo de dotar un evento de estas características de las infraestructuras necesarias, que van desde las tomas de luz adecuadas para que resistan sin cortes hasta unos lavabos dignos.

    Si uno es feriante y se le va la luz varias horas varias veces por la noche como que suena a tomadura de pelo, tener que desplazarte cientos de kilómetros para adentrarte en la “edad media de los servicios”.

    Si uno es visitante, y le entran ganas de hacer lo pequeño y lo grande, si esta cerca de casa uno se lo piensa, pero si se da un paseo al parque central es potencial usuario de unos lavabos en los que solo de entrar una vez y se le quitaran las ganas de todo para tener que hacer lo que tuviera que hacer de vuelta en  casa.

    En la retina y en recuerdo tengo por ejemplo la feria medieval que organiza Aguaviva un pueblo de Teruel también existe, la charcutería local se pasa quince días antes embuchando salchichas para luego en la feria poder vender bocadillos económicos a los visitantes de fuera, ejemplo muy concreto de cómo se beneficia el comercio local con este tipo de actos, la feria esta ubicada en el tramado urbano, y todo el pueblo participa o bien como expositor, o bien como visitante o espectador.

    Adoquinar el parque central ya es como poco polémico, organizar una feria con una infraestructura deficiente es patético.

    Los ojos son libres y lo miran todo, unos miran las laderas de césped recién plantado y las pistas de bicis recién pintadas y ven el cielo, sobre todo, por que están libres de “jóvenes”  que como mínimo son culpables de hacer brujería con sus pinceles y sus botellas,

    Otros ojos miran los cientos de cables empalmados unos con otros de cualquier manera expuestos a la típica tormenta de otoño que siempre visita la feria, y convierte en un polvorín todos los chiringuitos.

    Unos se felicitan de los resultados, otros como es el caso de unos feriantes del año pasado, perdieron todo el género con la tormenta repentina, además de quedar empapados, y coger una pulmonía. Este año no han venido, pero sus suplentes nos comentan que han venido por que les pagan (es decir les dan un salario por venir a que expongan y vendan sus productos)

    Yo estoy contento tengo información, ya se donde va a para la subida de este año del IBI.

    Un modelo de feria recurrente (palabra de significado mágico para nuestro alcalde), a de tener un modelo dirigido a los ciudadanos de Tres Cantos, ya sean comerciantes, vecinos o visitantes de poblaciones cercanas.

    Un modelo de feria debe tener servicios dignos, la luz no se puede ir de ninguna de las maneras, y ha de contar con los comerciantes de la ciudad, si el caso y viene mucha gente que también los comerciantes de todo tipo tengan posibilidades de verse beneficiados por el flujo de potenciales visitantes, el resultado de organizar la feria medieval en mitad del parque central, es dar la espalda a todo el comercio de Tres Cantos, solo salen beneficiados los chiringuitos que vienen cobrando.

    Este año como el pasado, he pagado una entrada para ir a la feria (vía una parte de mis impuestos), he pagado (como no podría ser de otra forma) mis consumiciones, he pagado la bisutería de mi niña, he estado a oscuras varias horas, no he utilizado los lavabos públicos, y me he dado unas carreras para llegar a casa para no hacérmelo encima. Todo ello me ha llevado doblemente a la edad media.

    El modelo medieval, es el ordeno y mando, falta de sensibilidad con el medio ambiente, no ser solidario con las personas, organizar una feria medieval en medio de un parque sin infraestructuras para ello y alejado del tramado urbano (leer comercio local) es un viaje al medioevo. Por ello estoy doblemente contento por que ha sido una doble inmersión en la Edad Media, para mi ha sido doblemente instructivo.

    Las urbes actuales son en muchos casos el resultado del florecimiento económico a la sombra del poder feudal, los nobles permiten el comercio en áreas cercanas a sus castillos por que tienen los derechos (impuestos) sobre el horno de harina, la herrería, las tabernas etc. etc., No muy diferente del modelo actual donde los poderes fácticos del ayuntamiento están detrás de todas las licencias que se otorgan, incluidas la de los estancos.

    Tres Cantos tiene un equipo de gobierno municipal, que nos obliga a una inmersión continua en el medioevo, con una cita anual de la feria medieval incluida.

 

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